Un pescador encuentra un cocodrilo herido y domestica un monstruo

El encuentro con Pocho

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En 1989, Chito iba caminando a orillas del río Reventazón cuando se encontró con algo muy extraño. A orillas del río, había un cocodrilo macho que estaba agonizando. Cuando se detuvo para investigar al delgado reptil de 68 kilos, se dio cuenta de que le habían disparado en la cabeza y la bala pasó por el ojo izquierdo. Había sido un granjero del lugar.

Herido
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Sabía que, por peligroso que fuese, no podía dejar al pobre animal solo y desamparado. Chito actuó rápidamente y con la ayuda de varios valientes amigos levantaron el pesado reptil y lo llevaron al bote de Chito. Sabía que, si llevaba al animal a su casa, podía curarlo y luego devolverlo a la selva. Llamó al enorme reptil “Pocho” que significa fuerza y comenzó a cuidar de él en su propio patio trasero.

Cuidarlo hasta que sane

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El pescador altruista comenzó a curar a Pocho con una mezcla de medicina, comida y, lo más importante, de mucho cuidado y atención. Chito alimentó al cocodrilo con una dieta constante de pollo y pescado. Consiguió medicinas para parar la infección y se quedaba con él por las noches, hasta incluso durmió a su lado.

El cariño a los cocodrilos

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Durante seis meses, Chito daba de comer a Pocho con la mano. Incluso ayudaba al cocodrilo a masticar los alimentos con el hocico para que comiera. El afecto fue uno de los factores más importantes para la recuperación de Pocho. Chito le daba besos y abrazos. Le hablaba y lo acariciaba. “El cocodrilo necesitaba mi amor para recuperar las ganas de vivir”, nos mencionó. Su primera esposa no estaba contenta.

Evaluar las opciones

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Su marido había traído a casa un peligroso monstruo depredador y planeaba cuidarlo hasta que sanara. Al principio, lo aceptó. Su esposo estaba haciendo una buena obra. Sin embargo, parecía que Chito estaba pasando demasiado tiempo con el cocodrilo para su gusto y se fue para siempre. Chito no estaba molesto; sin embargo, había algo especial con el cocodrilo.

Devuelto a la selva

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Con el tiempo, Pocho mejoró lo suficiente para volver a su estado saludable. Era hora de que regresara a su propio río en la selva. Chito y sus amigos lo llevaron en el bote y lo soltaron en un río cercano. Los dos tomaron caminos diferentes y Chito regresó sólo a su casa. Sin embargo, a la mañana siguiente, sucedió algo increíble.

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Cuando Chito despertó a la mañana siguiente y salió de la casa, encontró a Pocho durmiendo en su terraza. El cocodrilo nadó por el río y lo siguió hasta su casa. Chito supo que Pocho había tomado una decisión, quería vivir en Siquirres con el hombre que le había salvado la vida. Pocho fue trasladado al lago de la propiedad de Chito y con el tiempo los dos fueron aún más cercanos.

Qué comience el lazo
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Pocho tenía un vínculo con su salvador. Las largas noches durmiendo juntos, la comida y la amistad que Chito le había dado, todo esto formaba un extraño lazo entre el hombre y la bestia. Chito trabajó con Pocho durante 10 años antes de que empezara a ser más juguetón. Fue un proceso lento y extenuante y todo comenzó cuando Pocho se acostumbró a que lo llamaran por su nombre y a responder las pequeñas caricias de Chito.

 Captar la atención

Hoy en día, con años de relación, los dos son inseparables. Todos los días, Chito entra al agua verde de su lago de 100 metros cuadrados hasta la altura del pecho y llama a su amigo, el que aparece por debajo de las profundidades oscuras para rodar y jugar con su dueño. El ritual bizarro ha captado la atención de los turistas de todo el mundo.

Un espectáculo espectacular
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Durante las últimas décadas, cada domingo por la tarde, Chito y Pocho han realizado un acto semanal en su propio patio trasero. La relación de confianza entre el hombre y el reptil se destaca con la lucha en el agua, los masajes en el vientre y la alimentación con la mano que los dos amigos realizan durante el espectáculo. Incluso participaron en un video documental llamado “El hombre que nada con cocodrilos”, el cual trata sobre su amistad

Daño cerebral

Existen algunas especulaciones de que el disparo que Pocho recibió pudo haber dañado parte del cerebro del cocodrilo, lo que podría inhibir las tendencias instintivas más agresivas. Como resultado, Pocho ahora es más receptivo a las emociones humanas de lo que hubiera sido antes del accidente. Después de 23 años de amor, confianza y cuidado, había muy pocas posibilidades de que esos instintos volvieran a surgir. Chito estaba a salvo con Pocho. Sin embargo, otros no lo estaban.

Sólo nosotros
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En sus espectáculos, Chito siempre deja en claro que su relación con Pocho trata sobre la confianza entre el hombre y el cocodrilo. Otros no serían capaces de nadar de forma segura con un reptil de ahora 453 kilos. “Me mirará a los ojos y no me ataca”, menciona Chito en cada espectáculo. “Es muy peligroso que otra persona se acerque al agua. Sólo nosotros dos”.

Nadar

La mayoría de las veces, Chito y Pocho nadan en las tardes. El pescador, ahora con 53 años de edad, se acostará junto con la bestia para recibir los rayos del sol. A pesar de la edad, a los dos amigos todavía les gusta jugar brusco cuando nadan. Está claro que Pocho se comporta más como un perro que como cualquier otra cosa. Todo iba bien para Chito y Pocho hasta el año 2011.

11cocoLa muerte de un amigo

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El 12 de octubre de 2011, el cocodrilo Pocho murió por causas naturales. Tenía más de 50 años. Chito Shedden le dio a su viejo amigo un funeral que pasaría a la historia como el primero de su tipo. Fue el primer funeral público al estilo humano que se le dio a un cocodrilo. Los amigos y los admiradores de Pocho le rindieron homenaje en la gran reunión, la cual se llevó a cabo en Siquirres, Costa Rica.

Posteridad

Chito incluso cantó una canción emotiva a su mascota y le tomaba su pata durante la mayor parte del funeral. Posteriormente, el cuerpo de Pocho fue entregado al museo de la ciudad de Siquirres para ser embalsamado y puesto en permanente exhibición. Los costarricenses aún consideran a Pocho como un patrimonio nacional y a menudo pasan a rendirle tributo. Sin embargo, Chito Shedden cree que el legado de Pocho puede sobrevivir en su próximo proyecto de “mascota”.

Pocho Dos
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Desde la muerte de Pocho en el año 2011, Chito había estado trabajando con un nuevo cocodrilo que ha llamado, de forma apropiada, Pocho II. Tal como con el primer Pocho, Chito conoció a este cocodrilo mientras pescaba. Desde que se conocieron, el pescador le ha llevado comida al reptil e incluso lo acaricia mientras la bestia come. Ha mencionado que quiere continuar con su proyecto sobre los cocodrilos para ver si todos pueden ser domesticados de tal manera.

Un juego peligroso

Si bien ha progresado en establecer una relación con Pocho II, muchos científicos y herpetólogos no están seguros de que él pueda repetir las mismas condiciones con este cocodrilo. El daño cerebral del Pocho original pudo haber tenido un efecto importante en su capacidad de querer a Chito. Sin embargo, el hombre está seguro de que ahora puede trabajar de la misma manera con cualquier reptil, siempre y cuando tenga paciencia.

FOTOS Featured image credit: Nico Ruijter @ YoutubeREPORTAJE:http://www.lifedaily.com