HISTORIA DE LAS FRESAS

Las fresas modernas de fruto grande tienen un origen relativamente reciente (siglo XIX), pero las formas silvestres adaptadas a diversos climas son nativas a casi todo el mundo, excepto África, Asia y Nueva Zelanda. Algunos escritores clásicos como Plinio, Virgilio y Ovidio, alaban su fragancia y sabor. Ellos se referían a Fragaria Vesca, la común “Frutilla de los Bosques”, que creció en grandes superficies de Europa, especialmente en Francia e Inglaterra. La forma más conocida de ellas es la “Alpina”, aún cultivada y originaria de las laderas orientales del Sur de los Alpes, mencionadas en los libros por el año 1400. En aquellos tiempos se cultivó también Fragaria moschata que se distinguía por ser una planta de buen desarrollo y frutos de un característico olor a almizcle.

Alrededor de 1600, Fragaria moschata fue llevada por colonizadores a América del Norte, donde se adaptó muy bien, especialmente en las costas del este. En 1614 el misionero español Alfonso Ovalle descubrió por primera vez en Chile, en sitios cercanos a la población de Concepción, frutos grandes de fresas, que fueron posteriormente clasificados como Fragaria chiloensis, conocidos vulgarmente como Fresal de Chile. El padre Gregorio Fernández de Velasco menciona la existencia de las frutillas del Ecuador como fresas quitensis, seguramente se refería a la variedad Fragaria chiloensis.

En el año de 1714, François Frezier, un experto ingeniero al servicio de Luis XIV de Francia, llevó algunas de estas plantas desde Concepción a Europa, en un viaje marítimo que duró seis meses y en el que solo cinco plantas sobrevivieron. Del cruzamiento de esta especie Fragaria chiloensis L. con Fragaria virginiana Duch se obtuvieron plantas de mejor rendimiento y grandes frutos de muy buena calidad. Que han sido clasificados como Fragaria x Ananassa Duch, especie híbrida a partir de la cual se han desarrollado las variedades actualmente cultivadas.

En 1795 se indica que T.A. Knight inició sus trabajos de mejoramiento a través de cruzamientos e hibridaciones utilizando materiales de Norteamérica y obtuvo dos variedades conocidas como Dowton y Eton. Estas investigaciones estimularon para que posteriormente en Inglaterra en 1811 y 1814 se desarrolle el mejoramiento de la fresa bajo los auspicios de la “England´s Ronal Horticultural Society”.

En 1806, N. Keens creó la variedad “Keens Seedlings” y posteriormente la “Keens Imperial” en 1814, que fueron utilizadas en todo el mundo como material de fitomejoramiento por sus excelentes características.

En 1834, en Estados Unidos de Norteamérica se creó la primera variedad comercial dioica conocida como Hooey, más resistente al frío que las importadas de Inglaterra. Posteriormente Wilson (1851) mediante sus trabajos de fitomejoramiento transforma la producción de frutilla como cultivo de importancia económica en todo el territorio de norteamérica.

El cultivo de la fresa cobro importancia hasta la década de los 1880, cuando Oscar Droege, alemán radicado en Irapuato, enseño a los agricultores locales el cultivo técnico de la fresa, en las huertas ubicadas en la hacienda de “San Juan de Retana”. Su cultivo se extendió a la hacienda de “Buenavista” propiedad del Lic. Joaquín Chico González, quien impulsó el comercio de la fresa, aprovechando la facilidad de comunicación con la ciudad de México al establecerse el Ferrocarril Central, siendo el pionero en los mercados nacionales.

En al año de 1928 un religioso introducen plantas de fresa a Tizapán El alto, Jalisco desde España y las planto en una pequeña superficie que tenía en la iglesia de este lugar; las reprodujo poco a poco, hasta que años después algunas personas empezaron a plantarlas en áreas reducidas de sus tierras, empezando así sin ninguna técnica el cultivo de la fresa en dicho lugar.

En el año de 1938 se trasladaron las primeras plantas de fresa y se establecieron en Zamora, Michoacán. En 1940 se plantó una pequeña parcela ubicada a la salida a Morelia. En Jacona se empieza a cultivar en el año de 1945. Sin embargo, el cultivo de fresa a nivel comercial se estableció por primera vez en Irapuato Guanajuato y a mediados de la década de los 50 se estableció en Michoacán.

De esta forma el cultivo de la fresa fue introduciéndose poco a poco en todos los rincones del valle de Zamora, desplazando áreas más especificas a cultivos considerados como tradicionales, tal es el caso del camote, caña de azúcar, cacahuate, jícama, garbanzo y hortalizas en menor escala hasta colocarse como el principal representativo del Valle.

Para la década de los 60s, el cultivo rápidamente se distribuyó en varios municipios del Valle de Zamora y empezaron a construirse la primeras agroindustrias, para el procesamiento y congelado de la producción en la región.

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